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Impronta en las dunas

La Eternidad no se discute.

    Los dientes cuando los abro, mastican tus esquivas

    y descubro la blandura.

    Lo blando es astucia.

    Hay distancias encubiertas,

    silencios con ruidos,

    maquillajes que prometen una sombra que alumbra.

    Después estamos como siempre, cogidos de la mano,

    pidiendo un guión que nos cuente en una película Happy End.

    La realidad será siempre otra cosa,

    pero la Eternidad no se discute.

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1 comentario

Abel German -

La precisión de este poema es casi perfecta. La sola frase (el solo verso) del título es ya suficiente para armar todo un largo poema y abrir un mundo de sugerencias. Es como un detonante. Después de leerlo nos queda el sabor de haber recorrido toda una historia de amor, de vida, de ser. Y nos induce a seguir. Porque la vida es la vida, la realidad es la realidad, pero (de veras) la eternidad también es la eternidad y no se discute. Y está ahí; en el fondo está ahí; en el poema.
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