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Impronta en las dunas

La hora del té y tú.

El té es un muelle aromático

donde amarrar el espíritu de las tardes.

Atadura y resguardo para los sueños.

El delicado bamboleo del paladar sugiere el misterio.

Nos miramos desde la imprudencia de un contacto.

Hay una intimidad desnuda

en el humo franco de las tazas.

Yo bebo

         tú bebes

                   tu lengua paladea

la mágica esencia de las hojas

e insinúa la leyenda de un beso.

El sabor final de la bebida

me arrastra al sorbo aniquilador de tus labios.

Te bebo como al té en el ritual del ocaso.

Adicto para siempre a la hora del té y tú.

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1 comentario

Abel German -

Un delicado y sencillo poema de amor. Un poema sin dobleces. El amor como ritual que, como tal, tiene sus horas, sus aromas, sus gestos. La sencillez de esa hora (de ese sentimiento) que se trasciende y que convierte (en su caso) el té en tú y al revés. O sea, que mezcla la realidad exterior con la realidad interior, hasta formar esa realidad inventada que, al final, es la más real. Y la única que debemos agradecerle a la vida: la realidad del amor.
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