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Impronta en las dunas

El agua en esa fijeza.

    Andestdi ha soñado que llovía o puede que lloviera, casi todas las lluvias caen en el engañoso mundo de la nostalgia. Hay algo monstruoso en esas lluvias, días devorados por las noches, el desgarrador rugido eléctrico y los flases que inmovilizan los paisajes aterrados. A veces la muerte. Andestdi, probablemente agradecido a la aparente tranquilidad de las dunas, al despertar al día sólo parcialmente nuboso y aireado, vuelve a escribir en la ternura de la arena:

             ¿No oyes el agua en esa fijeza? La lisa revuelve la memoria en el polvo del barranco y de las palmeras cae un descuido dulce. Un fantasma verde deambula entre símbolos resueltos por el ademán de una mano de arena. Los majos nos miran desde la tierra de la amnesia y se sienten extraños y nos dicen adiós como disculpándose.

          Andestdi sigue su marcha y parece  llover  sobre la dunapapelencantado.

1 comentario

Abel German -

Este texto tiene la propiedad de engarzar perfectamente con los demás. Forma parte de un conjunto perfecto que se va sumando, como un diario interior. La poesía, la verdadera poesía, siempre va por ahí. Felicidades