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Impronta en las dunas

La esquina para las evasiones.

    La soledad compartida con distancias intratables es propicia para escuchar la voz. Es una voz curtida por los éxitos y fracasos, la voz del que siempre está despierto sin ser un ángel, pero nos guarda. Nuestra otra voz. Escuchar tal vez no es preciso, se intuye como poema, como sueño o sobresalto.Dice la Voz:

           Hay una esquina para las evasiones en la ciudad imposible. Podrás llevar el rostro en el bolsillo y abstraer la sonrisa para inoportunos viandantes, ser tan tú mismo que serás otro. Te ladrará la memoria y si no abres la puerta del olvido y corres por los pasillos de tan retorcida ciudadela no escaparás a la mordida. No sé si valdrá la pena esa esquina. No sé si valdrá la pena escaparse. De todos modos, saber su ubicación reconforta. 

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1 comentario

Abel German -

Evadirse, ¿es posible? ¿Vale la pena? El texto deja abierta la opción, como debe ser. Pero dice una gran verdad: alivia saber cómo hacerlo. Alivia saber la ubicación de esa esquina. Es decir, contar aunque sea con una vía para escapar. De nuevo un texto para la reflexión. Y para el disfrute.
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