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Impronta en las dunas

Mi yo especular.

Mi yo especular.

    Empalidecen las ramas del aire. Pierden sugerencias los jirones de nubes, plumas de ángeles apaleados. Un polvo finísimo arcaíza las ilusiones. Voy hasta el espejo, no para hacer preguntas, afuera no hay respuestas. A veces uno  escoge el dolor como alivio para suprimir oquedades y esparcir las cenizas de tantos sueños abortados. Mi yo especular, indulgente, me matiza con inversiones. Le sonrío, me sonríe; yo digo y él calla.

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1 comentario

Abel German -

Lo curioso de este tema, Andrés, es el tratamiento. El yo ante el espejo explicado con un enfoque personal, es sin duda todo un reto. En mi opinión tú lo has capeado con nota.
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